septiembre 16, 2021

Mirá Ve Cali

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La historia de Kevin, el pelado de Marroquín que fue a conquistar a Catalina en Ciudad Jardín

El Kevin Fabian siguió todos los pasos de nuestro manual para conquistar a una ‘chica de bien’ que tiramos en Mirá Ve Cali, el man se tiró los cortes, se puso las Nike todos tienen, el carriel, se metió su camisa Adidas de 5 pesos que venden en el centro y se tiró para Ciudad Jardín.

El man vive en Marroquín así que no fue fácil la operación, le tocó buscar un ‘pirata’ en la Ciudad de Cali que lo llevara hasta Jardín Plaza por 3 lukas y de ahí tiro paso hasta la casa de Catalina, la chica del ICESI que vive en Ciudad Jardín que conoció sin querer luego de tirar los pasos prohibidos en MalaMaña Bar donde el viejo Poncho, ese día mientras sonaba «hay fuego en el 23» le tiró los códigos, la parla, los tin y tan, los truskys a la mona con cara de buena gente y se la charló, el man estaba claro.

El tipo llegó sudando a esa casa, andaba más perdido que JorgeIván en la alcaldía. Cuando por fin llegó y timbró en esa casa que tenía una puerta que parecía la entrada al otro mundo de Gokú, salió un señor canoso, de piel blanca, gafas, una pistola en la cintura y le dijo «¿Quién es usted? ¿qué necesita?, aquí somos personas de bien, no tenemos limosna…Buenaaaas» con voz temblorosa contestó, «mi nombre es Kevin Fabian, está Catalina?»

En eso salió Catalina con su Blusa de Zara y su Iphone 24x enchapado en diamantes que solamente tenía ella y Cristiano Ronaldo, emocionada dijo «¡Kevin Fabian, llegasteeeee! El papá sorprendido dijo «¿Cómo así? ¿Quién es este tipejo», a lo que Catalina dijo «Mi nuevo amigo papá, es de Marroquín», Don Gustavo, como se llama el padre de Catalina, quedó en shock y por poco sufre un infarto, Kevin sacó un Vive Cien que tenía desde hace una semana en su carriel y le dio un poco al señor, papi con eso lo salvó.

Luego de lo sucedido, Catalina invitó a Kevin a la sala de su casa, una sala que parecía más bien un salón de eventos, Kevin no entendía nada, el piso estaba tan brillante, las paredes no tenían una sola mancha, todo era de película, le ofrecieron café y quesadillas, Kevin no sabía que era un quesadilla, lo más cercano que podía haber probado era unas arepas viejas con queso de Doña Flor, la señora que vende sobre la Ciudad de Cali al lado de la Ferretería de Jaime, por cierto Kevin debía dos arepas desde el paro, andaba más asado el pobre.

Kevin sudaba, se sentía algo incomodo y todo se puso peor cuando apareció la madre de Catalina, la señora Adriana, dueña de numerosas tiendas de ropa en todo Colombia, mirando con algo de asombro se le acercó a Kevin y le dijo…

Esta historia continuará…