"Vendía hielo cuando era niño" – Wilmar Barrios

Dueño hoy de un puesto histórico en Boca Juniors por donde pasaron jugadores del talante de Ubaldo Rattin, Blas Giunta y Mauricio ‘Chicho’ Serna. Wilmar Barrios, como la mayoría de futbolistas colombianos, tuvo una infancia complicada para llegar a ser el dueño del mediocampo xeneize. La Candelaria es un barrio humilde de Cartagena donde creció el volante de la Selección Colombia.
Al lado de su papá, un trabajador incansable y sin su madre que emigró a Venezuela en busca de mejor suerte, Barrios fue criado por su abuela, por Doña Cilia como la conocen sus compañeros del combinado nacional.Cuando creces en esos barrios, estás expuesto a las drogas y a la violencia que se vivía por esa época en Colombia. Wilmar, bajo el ejemplo de una abuela trabajadora, tomó un balón como amigo y decidió cambiar de rumbo su vida. Evitar las tentaciones y crecer futbolísticamente.Justo en el momento que Boca Juniors daba vueltas olímpicas por Sudamérica y Japón, Barrios llegó a Comfenalco. Una caja de compensación familiar que en ese momento ayudaba a los muchachos de la calle para alejarlos del vicio y de los repetidos episodios de violencia que se vivían día a día en su pueblo. La canchas de Comfenalco eran lejos y su familia en ese momento no tenía dinero para poderlo llevar.
Al mismo tiempo sabían que era la única solución para que estuviera alejado de cualquier mal y peligro. Ingenioso como un enganche, el hoy volante de contención de Boca Juniors, llenaba bolsas con agua, las congelaba y vendía hielo. Algo indispensable para cualquier casa, las temperaturas en esa zona del país son muy altas. No bajan de 27 ó 28 grados y pueden llegar a picos de 42. Durante todo el año. Un caza talentos por medio de su tío lo convence para llevárselo a Cali (cuna de grandes futbolistas y donde se encuentran los mejores scouts) a la academia Ciclones. La adaptación le costó muchísimo, estar lejos de casa no fue fácil. Por eso decide devolverse a su barrio. Hasta que un día le vió Humberto Ortiz, conocido en el mundo del balompié colombiano como ‘El Tucho’. Un entrenador cafetero que dejó el banco de suplentes y el olor a linimento en los camerinos para buscar talentos por todo el país. ‘El Tucho’ lo lleva al Deportes Tolima con apenas 16 años. La adaptación le costó al principio pero la temperatura de Ibagué le hizo las cosas más fácil. Trabajó en las inferiores durante cuatro años hasta que un 23 de febrero de 2013 se puso la camiseta del Vinotinto y Oro.
Fue en la derrota 3-0 ante Boyacá Chicó. Así como en Boca Juniors, le tocó remar desde abajo, ganarse un lugar y convertirse en indispensable para su entrenador en ese momento. En un equipo como el Tolima, acostumbrado a figurar pero a no ser campeón pudo ganar la Copa Colombia en 2014. Ese desempeño le dio billete directo a la Selección de Colombia Sub-23 que disputó los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro.
Después de las justas se iría directo a Boca Juniors y por delante tenía a Fernando Gago, referente del equipo y a Sebastián Pérez que llegaba de coronarse campeón de la Copa Libertadores con Atlético Nacional. Como en su infancia, con trabajo se ganó un lugar y hoy es fundamental en el elenco de Guillermo Barros Schelotto. ‘Panita’ como lo conocen los periodistas en Argentina y sus compañeros en Boca Juniors está a un paso de lograr su máximo sueño: ganar la Copa Libertadores. Un objetivo que se puso apenas piso La Bombonera y un regalo que quiere darle a los hinchas Xeneizes ante su inminente partida al viejo continente. El Real Madrid puede ser el siguiente destino para seguir cumpliendo sus sueños.