El Valle del Cauca vuelve a ser epicentro de avistamientos misteriosos

El Valle del Cauca ha sido epicentro de numerosos avistamientos en los últimos tiempos, especialmente desde 2025, cuando el caso de la llamada esfera de Buga captó la atención nacional e internacional. Aquel objeto metálico, grabado mientras se desplazaba por el cielo antes de descender, abrió un intenso debate entre curiosos, investigadores independientes y escépticos, convirtiéndose en uno de los fenómenos más comentados del país.

Desde el año pasado, la esfera permanece bajo análisis por distintos grupos que aseguran haber estudiado su composición, estructura interna y comportamiento físico. Según versiones difundidas públicamente, el objeto presentaría capas metálicas inusuales y marcas que no se asemejan a procesos industriales comunes, lo que ha alimentado especulaciones sobre su posible origen. Sin embargo, otros especialistas piden cautela y recuerdan que, hasta ahora, no existe una conclusión científica oficial que confirme hipótesis extraordinarias.

Tras ese primer caso, habitantes de otros municipios del Valle del Cauca han reportado presencias similares en el cielo: luces circulares, desplazamientos silenciosos y trayectorias irregulares que se repiten en distintos videos aficionados. A estos testimonios se suman supuestos avistamientos en Antioquia, donde ciudadanos afirman haber observado objetos con formas esféricas moviéndose a gran velocidad, también sin ruido aparente.

Y hace unos días, en Andinápolis, dos jóvenes que grababan un video sobre cultivos se convirtieron en protagonistas de una nueva escena inquietante. Mientras enfocaban el terreno, la sorpresa fue total: una figura esférica se les apareció justo encima, suspendida por algunos segundos antes de desplazarse lentamente hacia un costado del cultivo, quedando parcialmente captada en la grabación. La cercanía del objeto es lo que más ha impactado a los usuarios en redes sociales, donde el material se viralizó rápidamente y generó miles de comentarios y teorías.

Aunque por ahora no existe un pronunciamiento oficial de autoridades aeronáuticas ni de instituciones científicas sobre este episodio reciente, la sucesión de casos mantiene viva la conversación pública. Para algunos se trata de drones avanzados, globos meteorológicos o efectos ópticos producidos por la atmósfera; para otros, son objetos cuya naturaleza aún no puede determinarse con claridad.

Lo cierto es que, desde Buga hasta Andinápolis, pasando por otros puntos del suroccidente y del noroccidente colombiano, el país vuelve a estar en el centro de un misterio que sigue creciendo y que, por ahora, permanece abierto a nuevas investigaciones y explicaciones.

Perfiles sociales