¡Azúcar! Cali estrena corredor cultural nocturno en la Sexta: salsa al piso, arte y sabor de barrio
Cali se puso los zapatos de baile y, con tumbao del bueno, inauguró anoche el nuevo corredor cultural nocturno sobre la Avenida Sexta, un parche para gozar en familia con orquestas en vivo, muestras de baile, muralismo al paso y gastronomía con sello vallecaucano. La Plazoleta Jairo Varela sirvió de tarima y punto de encuentro para propios y visitantes que se pegaron la rodadita hasta pasada la medianoche.
Desde las 6:30 p.m., el ambiente se puso sabroso: trompetas afiladas, cencerro marcando el paso y parejas tirando paso doble entre luces cálidas y brisa de barrio. “Esto es lo que somos, mi gente: alegría, respeto y rumba con clase”, soltó entre risas don Orlando, percusionista de una de las orquestas invitadas, mientras al fondo un grupo de pelados de Aguablanca se lucía con footwork a ras de piso.
El corredor también le dio vitrina al talento gráfico: varios colectivos pintaron murales en vivo a lo largo de la Sexta, con estampas de Cristo Rey, el río Cali y la caleñidad en colores que saltan a la vista. En el costado gastronómico, la cosa fue una delicia: aborrajados recién salidos, marranitas crocantes, pandebonos que se deshacen y cholados con frutica de temporada, “pa’ que el cuerpo aguante la bailada”, como dijo doña Mariela, vendedora de champús en el sector de la Alameda que llegó con su carrito a refrescar al combo.
La organización reportó un balance bien bacano: aforo controlado, movilidad fluida y cero riñas. Hubo gestores de convivencia rondando, puntos de hidratación y brigadas de limpieza para dejar la vía como nueva. “La idea es que el corredor sea un plan fijo, seguro y ordenado, donde el arte y la economía local se muevan al mismo ritmo”, explicó un vocero del equipo cultural.
Para facilitar la llegada, se habilitaron desvíos temporales y se reforzó el transporte público en horarios pico nocturnos. Los cierres parciales sobre la Sexta entre calles 10 y 18 se levantaron a la 1:00 a.m., sin mayores contratiempos. Parceros en bici también tuvieron cicloparqueaderos vigilados y señalización para rodar sin enredos.
El corredor cultural nocturno se repetirá cada fin de semana durante los próximos dos meses, con programación rotativa de orquestas, colectivos de baile, teatro callejero y mercado creativo. La invitación es a caer con la mejor actitud, zapato cómodo y respeto por el vecino: recoger los residuos, apoyar al emprendedor del barrio y, sobre todo, dejar que la salsa haga lo suyo. Porque en esta ciudad, cuando suena la campana, el corazón late al ritmo de Cali.
